Rueden las cámaras

Con el pretexto de hacer realidad una vieja fantasía con mi mujer Mariela me he encontrado con una gran sorpresa. Les cuento. Tengo una pequeña compañía que vende equipos para seguridad y el día que me ofrecieron las llamadas cámaras espías, comencé a planear como hacer que mi mujer hiciera el amor con otro mientras yo veía la función. Si, esa es mi fantasía aunque no es muy ocurrente.

Resuelto el problema técnico de poder ver y hasta grabar lo que suceda aprovechando que hasta zoom y baja iluminación traen ahora estos equipos, necesitaba conseguir el candidato que hiciera el trabajo, además de hacerlo en el espacio preparado con las cámaras y demás equipos. Por lo práctico decidí escoger un pequeño chalet que tengo a orilla del lago en donde tengo la privacidad de poder instalar todos los equipos para la grabación. Ahora el candidato: amigo cercano no puede ser, de manera que solo me queda un extraño. Mariela es muy sensual pero no llega a acostarse con un extraño el primer día que lo conoce. Creo. Se me ocurrió contratar a un actor, un hombre bien parecido con el sex appeal adecuado que le gustaría a ella. Con él me puse de acuerdo en el plan y el guión que debía de seguir. Sobretodo explicarle el sitio donde debía ocurrir todo y algunas situaciones que sugerí que expusiera a mi mujer, luego les cuento. Ok, todo parece en orden de manera que: ACCION!!!

Todo calculado dejo pasar par de semanas sin tocarla y así se nota más nerviosa y sensual debido a la falta de sexo. La invito a pasar el fin de semana en el chalet ya que verano estaba muy fuerte y el calor es insoportable. Acepta con gusto y hasta compra un diminuto tanga para estrenárselo en la soledad del lago. Tomamos carretera en la mañana y aunque solo es un viaje de dos horas nos gusta llegar temprano para asear el sitio y poner todo en orden. Al disponernos a cambiarnos para disfrutar el agua del lago suena mi teléfono celular y la llamada la toma ella. Le informan que debo de estar en la oficina porque se ha presentado un robo en el taller de un cliente y necesitan mi presencia para la experticia. Veo como pone una cara de tristeza y le digo que se quede, que no se preocupe que tan pronto me desocupe yo regreso. No era la primera vez que estaba sola en el chalet de manera que aceptó a regañadientes. Salgo, solo para ubicarme en un rancho construido para los monitores y desde donde podía ver todos los movimientos de ella.

Al encender los monitores me encuentro que mi mujer se había cambiado y se había puesto el tanguita. Se colocaba el bronceador con suavidad y se masajeaba la piel sensualmete. Sus movimientos en sus nalgas desnudas eran lentos y casi podía percibir su excitación. Salió sin sostén y solo con la pequeña pieza de tela que le tapaba su conchita totalmente depilada. Tomó una pequeña toalla y se dirigió a las sillas a tomar el sol. Desde mi sitio y observándola a través del telescopio parecía una diosa romana. Podía inclusive aproximar la imagen y distinguir como el tanguita era tragado entre los labios vaginales, los cuales ella los tiene particularmente grandes. Así mismo sus pezones estaban erectos lo que corroboraba su grado de excitación. Lentamente sus manos trazaban figuras en sus muslos y vientre.

Llamé por teléfono al actor y le di la señal acordada. En cuestión de minutos llegó con su carro y lo estacionó detrás de la casa. Mariela pensando que era yo, sale a recibirlo para encontrarse de frente con él. Por reflejo trató de cubrirse los senos pero se dio cuenta de lo tonto del gesto y quizás hasta agradada por lo atractivo del actor se notaba relajada y muy sensual. Luego de conversar con él se dirigió hacia la silla a buscar la toalla. El espectáculo de su bello cuerpo prácticamente desnudo en su espalda enmudeció en el sitio al actor que casi se descubre por la impresión. Su coartada era que estaba de paso y que llevaba unos equipos que me habían solicitado urgente para el caso del atraco pero que luego había decidido dejarlos en el chalet.

Él comenzó a bajar las cajas y mi primera sorpresa fue ver a mi mujer que solo se había colocado una blusa transparente sin abotonar y anudada en la cintura. Ahora se veía más sensual que cuando estaba prácticamente desnuda. El actor comenzó a sudar copiosamente y ella gentilmente le ofreció una cerveza. Por su parte se preparo un Gin tonic al cual le puso mas del doble de la ginebra que lleva, quizás como un gesto para darse fuerzas. El actor se quito la camisa empapada y mostraba su torso desnudo, mientras Mariela lo observaba parada al lado del pequeño bar. Su rostro parecía reflejar sus pensamientos, los cuales con seguridad tenían que ver con sexo. Constantemente se paseaba frente al actor quién en ningún momento le quitaba los ojos de encima. Por los micrófonos podía captar el respirar apurado por el cansancio y la excitación. La conversación era trivial pero las preguntas que él hacía y las respuestas de ella reflejaban la intención final del momento. El actor terminó de descargar la camioneta y solicitó el baño para asearse. Ella le respondió que no había ducha, que debía de bañarse en el lago si quería, y que no había porque usar traje de baño. Mientras mantenía una sonrisa de complicidad total. Como algo muy natural se quito la blusa y arrojando una toalla al actor ella agarro otra y se dirigió al lago. En un minuto el actor estaba desnudo y se dirigía al lago también. Mariela con la elegancia que la caracteriza se zambullo en las aguas seguida por el actor quien parece haber tomado confianza con la seguridad de que ella era pieza fácil.

Sin dejarse tocar por el actor, Mariela sale del agua como Diosa del mar, con el tanga totalmente adherido a su piel mojada y se acuesta en la silla a tomar el sol. El actor la sigue y su miembro presenta una erección bastante regular. Ella no le presta atención y se acuesta boca abajo y le pide que le unte el bronceador. Mi corazón comienza a latir fuerte cuando las manos del actor comienzan a acariciar suavemente el bello cuerpo de Mariela. Sus manos se pasean por la espalda llegando a las nalgas donde se quedan un rato más, sus dedos se deslizan por la raja entre ellas y pareciesen querer ir mas a fondo pero Mariela le dice algo que hace que continué sus masajes hacia los muslos. Ella separa un poco las piernas para facilitar el paso de las manos o para mostrar como el pequeño tanga se mete entre sus inmensos labios vaginales delineando la redondez de ellos. Finalmente termina de ponerle el bronceador y todo parece entrar en calma. El se acuesta en la otra silla, donde debería de estar yo, y se relaja inclusive perdiendo la erección. Pasa así una media hora en la que Mariela toma distintas posiciones para asegurarse un bronceado parejo mientras que el actor diligentemente le unta el bronceador en su cuerpo aprovechando para deleitarse con el bello cuerpo el cual esta expuesto ante sí. En oportunidades lo deja que sus dedos vayan mas allá que un simple pliegue y constantemente deja escapar suspiros de placer. Al final boca arriba y con las piernas notoriamente separadas el actor comienza de nuevo a untarle el bronceador en sus senos los cuales se loa agarra descaradamente mientras la respiración de ella se hace más rápida. Bajando solo un poco hacia los muslos, roza igualmente con descaro el grueso de los labios vaginales que muestran la humedad a través de la delgada tela. Aprovechando un momento de debilidad deja colar un dedo por debajo de la delgada tela y se lo introduce arrancándole un gritito de placer. Ella le retira la mano y le dice que se quede quieto. Unos minutos después, ella se levanta y se dirige hacia el chalet.

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El actor la sigue rápidamente y sabe que es su oportunidad. La alcanza en la entrada y con firmeza la abraza y busca su boca. Basta para que se derrita y devuelta el beso sujetándole la cabeza para apretar con más fuerza sus labios contra los de él. Lo abraza apasionadamente. Sus besos reflejan la necesidad del sexo, arrancándose el pequeñito tanga, inmediatamente se encuentra de rodillas con la verga del actor en su boca. Aprovecho para tomarle un close up de sus nalgas levantadas dejando ver como su cuquita esta chorreando jugos de excitación. El actor pareciese no aguantar y le pide que pare. Le ofrece un trago mientras busca calmarse, el trabajo que tiene al frente es fuerte. Esta mujer es una tigresa en celo. La acuesta en un colchón inmenso que hay en la sala y comienza a comerle los labios vaginales chupándoselos ruidosamente. Los gemidos de ella se oyen a distancia y su primer orgasmo finalmente llega mientras la lengua del actor se estremece en su clítoris y su rostro es bañado de sus jugos vaginales. Nuevamente con mucha calma y luego de recuperar la respiración ella se pone en cuatro y pide que se la meta por detrás. Él, sin pensarlo mucho hace caso y la inserta con su verga erecta que no era muy grande, pero más bien gruesa. Me sorprendo cuando los micrófonos captan cuando ella le pide que le meta un dedo en el huequito del culo y puedo observar como el actor mojándose en los mismos jugos de ella procede a meterlo el dedo medio mientras continua maraqueandole la verga en su cuquita. Mariela se agarra las tetas y se soba y sus gemidos solo indican que esta a punto de acabar nuevamente. Mis sorpresas aumentan cuando nuevamente Mariela le pide que la nalguee. Sin pensarlo dos veces y en sopor del sexo el autor comienza a darle nalgadas sonoras y duras, enrojeciendo inmediatamente el hermoso culo de mi mujer. Este maltrato de placer hace que alcance un orgasmo muy especial. El actor prefiere separarse al sentir como las contracciones vaginales ceden indicando que el orgasmo ya había pasado.

Sin mediar mucho, le pide al actor que se acueste y se le monta encima de manera que mis cámaras pueden captar con nitidez como ella se sienta con lentitud y morbo encima de la verga del actor que se niega a acabar. El close up revela que tiene los labios hinchados y que sus jugos gotean desde la orilla de su cuquita. Su rostro refleja el placer de un buen polvo y definitivamente que lo está gozando. Inicia sus movimientos con lentitud para luego aumentar el ritmo cosa que en esta oportunidad el actor no parece resistir, ahora quien contrae el rostro es el actor y Mariela con seguridad está apretando sus músculos vaginales como lo sabe hacer muy bien y lo esta exprimiendo completamente. La eyaculación acelera la llegada de su tercer orgasmo que aunque no tan intenso, sigue siendo muy fuerte. Ambos quedan desgastados abrazados uno al otro. El le dice que se va y ella le pide que se quede un rato más. Yo ya he tenido bastante y hago el siguiente movimiento. Llamo al actor y al sonar su celular el entiende que es la señal convenida pero mi sorpresa es que Mariela toma el teléfono y solo se me ocurre decirle que en dos horas estaré ahí.

Son dos horas adicionales que le he regalado a ella para su placer y lo aprovecha en su totalidad. Corren juntos al lago a limpiarse regresan agarrados de la mano como noviecitos escapados de vuelta al colchón. Se tiran en el y se amarran en un 69 largo y sensual. Ella para acelerar la erección busca el culito del actor y le introduce un dedo. Él un poco sorprendido se deja y goza la caricia que conmigo siempre ha dado resultado. Mariela le pide que la encule es decir que la folle por el huequito del culo y me sorprende. El actor recuerda que eso estaba en el guión pero era él el que supuestamente debía de pedírselo. Sin pensarlo dos veces él comenzó suavemente a meterle un dedo y luego dos para darle espacio al esfínter y no hacerle daño. Mientras tanto el consolador que siempre tenía a mi alcance para esos momentos que ella quiere más, apareció en sus manos y se lo introduce en la vagína. Las vibraciones se transmiten a los dedos de él y contribuyen a que el esfínter se relaja. Cuando lo cree conveniente y con una Mariela a mil por las vibraciones, él comienza a desvirgarla por el huequito del culo. Su glande que parece inmenso frente al huequito desaparece poco a poco dentro del recto de Mariela y el rostro de ella refleja un nivel de morbosidad que no había visto jamás. Finalmente entra todo y comienza a metérselo y sacarlo. Después que el huequito se expande queda abierto de manera que la sensación es distinta pero ella parece gozarlo. Sus expresiones han cambiado y pide que la cojan por el culo como a una cochina. Algo explotó en ella que parece no querer salir de un estado de excitación total. Finalmente con la verga del actor hasta los huevos metida en su recto y el vibrador actuando en su cuquita, Mariela deja escapar una sarta de obscenidades que luego se convierten en llanto, risa y gemidos de placer. El actor deja caer algo del semen que le restaba y se derrumba encima de ella. Vuelve a sonar su celular aunque no soy yo, y el hombre sale disparado del chalet. Mariana a todas esta estaba en el lago aseándose y ni siquiera se despidió del extraño, de quién se le había olvidado hasta el nombre.

Al poco rato llegué, ya casi con la oscuridad total y me conseguí a una Mariela muy tranquila, leyendo en el chalet como si nada hubiese pasado. Le pregunte que como le había ido con la visita y solo comentó que menos mal que le había hecho compañía un rato. Esa noche hicimos el amor aunque por supuesto ella no se sentía muy intensa mientras que yo estaba a mil con solo recordar las escenas de la tarde. Una nueva Mariela había descubierto y probablemente había abierto una caja de Pandora…

CORTEN!!!

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